viernes, 9 de abril de 2010
Capitulo 35 Mi mundo eres tu (Melissa)
Lento pero seguroxD! Ola!!! mil gracias por la pacienciaxD! jeje pero es que la verdad no habia tenido NADA de inspiracion >.<>
jaja mil gracias encerio qe no tengo palabrasxD! Espero qe este capitulo les guste mucho & no los aburra. Intente ponerle de todoxD & ps intentare postear lo mas seguido posiblexD! jeje (si mi inspiracion no me falla >.<) se que ultimamente no e pasado por sus blogs & les ruego mil disculpas pues no e podido leer nisiquiera UUUN capitulo enterO T_T jeje pero ps are un esfuerzoxD! los quiero besos(K) gracias a todos por perseverar & seguirme con esta loca historia qe muero por que les guste jaja
este cap se lo dedico a todas aquellas personas que me impulsan a escribir, que me inspiran & me apoyan en mis depresxD! (Ustedes saben de quien habloxD las amo chicas gracias por estar en mi vidaxD) & sin mas que decir los dejo con el cap que espero qe no los aburra(K)
Mapita^^
POV Melissa
Me levante temprano, mi pesadilla nuevamente me asechaba. Un miedo indescriptible me había invadido en el momento en el que supe que Su-Susana había vuelto. Esto era patético, ni siquiera podía pensar en su nombre sin tartamudearlo. Después de bañarme revise mi aspecto en el espejo, y tenía unas ojeras terribles. Anoche realmente no había podido dormir muy bien, la angustia y las pesadillas no eran una buena combinación. Suspire frustrada y me vestí. Me maquille tranquilamente, pues aún eran las 7 am. Termine de peinarme y me disponía a salir, eran las 7:45, cuando abrí la puerta Armando estaba ahí… esperándome, tan bello y perfecto. No me había visto, pues al parecer estaba muy concentrado en sus pensamientos .El observaba sus zapatos y estaba recargando sus dos manos en el marco de mi puerta, rápido lo abrace fuerte y bese sus labios. Sus dulces y cálidos labios, eran mi paraíso personal y a la vez mi perdición total. Nuestros labios comenzaron una danza a su propio ritmo, el me abrazo más fuerte de lo normal, de cierto modo asfixiante pero amaba la cercanía. Lo despeine un poco con mis manos, eso lo volvía loco, el beso se intensificaba a cada movimiento y nuestras respiraciones cada vez eran más entrecortadas, hasta que el paro en seco y se alejó de mi con los ojos abiertos como platos. Se tapó el rostro y comenzó a caminar en dirección opuesta, yo estaba aturdida, no comprendía que pasaba. Acompase mi respiración y me acerque a él. Abrí mi boca para preguntarle que sucedía, pero no logre ni siquiera pronunciar una palabra coherente, pues él me interrumpió.
-Es momento de ir con tus padres.-Me dijo fríamente, mi corazón en ese momento sintió algo que hace mucho no sentía… dolor. El jamás me había hablado así. Al percatarse me abrazo y beso en la coronilla.-Quiero pedirles tu mano.
Asentí lentamente y tome su mano, el la tomo y quiso darme un intento fallido de sonrisa. Lo conocía sabía que algo pasaba, pero no lo presionaría. Si él quería contarme lo haría… si no… pues… yo confió en el. Cuando llegamos al patio todos estaban ahí, desayunando como era costumbre todos los domingos por la mañana. Nos sentamos al lado de mis padres. Después llegaron León y Su-Susana. Miro a Armando de una manera que no me gusto, era ilógico sentir celos sabiendo lo poderosa que podía llegar a ser la imprimación, pero él le devolvió la mirada. Era una mirada de… ¿Complicidad? No yo debía de estar alucinado. Esas pesadillas me hacían daño, el sería incapaz de dañarme, yo sé que él me ama tanto como yo a él, que lo nuestro no es algo pasajero, que lo nuestro es amor, amor de verdad, puro y sincero…
Después de desayunar llego el momento que tanto ansiaba, por fin daríamos la noticia. Nos paramos y Armando tomo mi mano dulcemente, nos miramos por unos segundos significativos brindándonos apoyo mutuamente y después el comenzó:
-Hay una noticia que me hace plenamente feliz y la cual me encantaría compartirles. Le he pedido a Melissa que me haga el hombre más feliz del planeta aceptando casarse conmigo, que me permita ser el hombre que cuide de ella y la haga completamente dichosa. Y ella me ha aceptado como el hombre de su vida. Y a ambos nos encantaría contar con su apoyo- Continuo dirigiéndose a mis padres- para que nuestra felicidad sea completa.
Mi pecho se inflaba de la emoción, él era perfecto en cada uno de los aspectos, desde la cortesía hasta el físico, simplemente no podía existir otro en mi vida que no fuera EL. Mis papas asintieron y la más hermosa sonrisa broto de los labios de Armando, me levanto entre sus musculosos y cálidos brazos y me beso, fue un beso tan único y especial, como cada uno que nos dábamos, era como probar nuevamente por primera vez el paraíso. Todos comenzaron a gritar y a aplaudir era una escena única. Nos separamos y Paula comenzó a acercarse a nosotros, danzando y brincando como solía hacerlo.
-Tenemos que comenzar con los preparativos de la boda y claro sin olvidar la despedida de soltera, seré la mejor dama de honor que tengas, ¿Por qué lo seré, cierto?-Pregunto con una hermosa carita y unos ojitos difíciles de resistir.
-Claro que lo serás. Tú, Juliet y Sofí lo serán.-Dije emocionada.
-¿Y Susana?-Pregunto Paula. Amaba a Paula pero en algunas ocasiones podía llegar a ser algo molesta.
-Es muy pronto para hablar de eso, déjala descansar un poco enana.-Dijo salvándome Susana, fue algo incomoda esta situación.
Todos nos dividimos, mis padres se fueron a pasear un rato, últimamente andaban mucho más unidos, realmente me alegraba verlos así. Todos los chicos se fueron a una junta de la manada pues tenían varios asuntos de los cuales hablar, suspire frustrada, realmente me sentía sola. Tome el teléfono y marque a Sofí con la ilusión de que no fuera muy tarde haya. Pasamos dos horas platicando entre risas y llanto, ella deseaba estar a mi lado y yo moría por que así fuera. Pero cada día faltaba menos y ella aprendía mucho más, eso me daba el valor para continuar. Y mí Armando. Él era mi todo, me era imposible imaginar que por fin después de tanto tiempo el me pertenecería plenamente. Realmente lo amaba con locura, no había conocido el verdadero significado del amor hasta conocerlo.
Regrese a mi cabaña para intentar terminar un trabajo importante, pero no me podía concentrar lo único que podía escribir era:
“Melissa y Armando♥”
“Melissa y Armando♥”
Llene unas dos hojas con garabatos y letras. Hasta que decidí buscar algo en la televisión, moría de aburrimiento. Hasta que encontré una hermosa película que me hizo llorar. Se llamaba “El diario de una pasión” termine llorando loca. Pues me había dejado mucho en que pensar… algún día yo envejecería… y Armando continuaría intacto, hermoso y maravilloso como siempre… mientras yo me convertía en una anciana. Una arrugada anciana. Comencé a llorar sin control en el sillón abrazándome a mis pies. Hasta que sentí unos cálidos brazos envolverme. No puedo describir la sensación de alivio que me invadió en ese momento… fue como si nunca me hubiera sentido triste ni deprimida, como si no existiera ningún sentimiento que no fuera la felicidad y amor. Rápidamente me abrace a él y me deje consolar por dulces y bellas palabras. Le conté mis temores y el solo me dio una sonrisa que no le llego a los ojos.
-Sabes que algún día llegara ese momento cierto.-Dije entre lágrimas, no quería aplazar mas esta conversación.
-Si.-Confirmo.-Algún día llegara el momento en el que pueda proclamarte mía en todos los sentidos.-Dijo firmemente mientras besaba dulcemente mis labios, me separe de él y otra avalancha de lágrimas continuo.
-Sabes a qué me refiero, Armando. Yo no soy eterna y lo sabes. Llegará el momento en el que yo… ya no pueda continuar a tu lado.-No podía hablar muy bien, mi voz se rompía y mis sollozos no ayudaban mucho. El me miro con lágrimas en los ojos, no soportaba verlo así, baje la mirada, el tomo mi rostro entre su cálida mano y lo levanto.
-Mírame a los ojos, Melissa.-Yo no podía, no podía mirarlo sin romperme a llorar más de lo que ya lo hacía.-Mírame a los ojos por favor.-Suplico, su voz era desgarradora, voltee a verlo y me arrepentí,, el dolor me hacía presa, era demasiado dolor el que sus ojos irradiaban.-Yo JAMAS, escúchame bien JAMAS podre amar a otra persona que no seas tú… yo viviré el tiempo que vivas tú, porque el mundo ya no sería mundo para mí, si tu no estás en él. Porque tú eres mi mundo, tú eres mi todo. Te amo más que a mi propia vida. Y si tú no vives más… yo tampoco viviré más.
-¡Nooo!-Grite y los sollozos eran cada vez más continuos, no podía respirar sentía un dolor indescriptible, era como si ya nada valiera la pena, el solo hecho de pensar que el no viviría me miraba, era la peor tortura o condena que existiera para mí. Lo abrace más a mí, mientras continuaba repitiendo la palabra “no”. El intentaba tranquilizarme por todos los medios, pero nada servía, jamás pensé sentir un dolor tan grande. Intente tranquilizarme varios minutos hasta que lo logre, tal vez no completamente, pero por lo menos ya podía hablar.-Tú tienes que continuar vivo… por mi.-Dije entre llanto.
-No me pidas eso.-El también lloraba mucho sollozaba y me apretaba fuertemente a su cálido pecho.-No me pidas vivir un mundo en el que tú ya no estas, no me pidas vivir si tu viva ya no estas.
Esta era una conversación en la que ya no sabía quién suplicaba más. Cada palabra que él decía me desgarraba el alma, lo amaba. Lo amaba más que a mi vida y lo que me decía me perturbaba, me dañaba. Continuamos así, hasta que se tornó una discusión. Nunca habíamos peleado, era ilógico hacerlo por una cosa tan insignificante. Mi vida. Una ira que no conocía me invadía. No comprendía que me pasaba, yo no era así, y menos con Armando, él era mi todo, mi vida, mi luz. Ambos nos levantamos y discutíamos fuertemente, caminábamos de un lado a otro, cada uno defendiendo su punto de vista.
Cuando vi que la discusión aumentaba de tono cada vez más, no pude continuar y me eche al suelo a llorar como una pequeña niña, me abrace a mis rodillas y escondí mi rostro entre mis piernas y susurre:
-No quiero que mueras, Armando.-Y continúe sollozando, sabía que aunque había sido un susurro él había sido capaz de escucharme. Pronto sentí unos brazos acorralarme y nuevamente me sentí segura.
-Yo no quiero vivir sin ti a mi lado, Melissa. Yo te seguiré a donde quiera que vayas… inclusive la muerte.-Dijo el entre llanto. Iba a comenzar a alegar pero él no me dejo ni siquiera iniciar.- ¿Que harías si yo muriera?-Quede con la boca abierta y en ese momento levante mi cabeza, mis ojos estaban abiertos de más. Esa pregunta me había tomado realmente desprevenida. Intentaba hablar pero simplemente no podía, no podía pronunciar absolutamente nada coherente. El solo me veía con una mirada torturada, espero el tiempo que necesite para poder continuar, hasta que pude hablar.
-Te seguiría.-Admití escondiendo mi rostro.
-No me pidas nada que tu no harías.-Beso mi frente y se levantó lentamente.-Tengo guardia.-Dijo mientras miraba por la ventana, hasta ese momento me percaté de que había obscurecido.-Nos vemos mañana.-Se despidió cerrando la puerta tras de sí.
Yo continúe llorando toda la noche. Y cuando por fin pude conciliar el sueño, nuevamente mi pesadilla hacía de las suyas dejándome totalmente herida. A la mañana siguiente me levante con muy pocas ganas de ir a la escuela, pero no me quedaba de otra. Era lunes, el peor día de la semana. Lo único que me animaba era que estaría todas mis clases junto a Armando, esperaba que todo estuviera solucionado. Cuando fui a la gran casa a desayunar, no vi a Armando, a Susana ni a León. Busque rápidamente con la mirada a Paula hasta que la encontré, ella me dio una mirada que comprendí. “Cosas de la manada”.
-Armando no podrá ir hoy a la escuela, cielo.-Dijo dulcemente mi mama.
-Se siente mal.-Concluyo mi padre mientras tomaba la mano de mi madre.
Asentí y suspire. Me parecía extraño, pues Armando nunca tomaba turnos tan largos, el siempre prefería dormir temprano para acompañarme a la escuela. Termine mi desayuno y me fui al colegio.
Aunque Armando no estuvo, gracias al cielo no tuve ninguna insinuación, estos dos años habían servido para que todos supieran de nuestra relación. Todo el día permanecí con mis amigas y amigos. Los chicos me jugaron algunas bromas de Armando. Eran realmente muy cómicos. Cuando termino la escuela, varios chicos se ofrecieron llevarme a casa, pero gracias al cielo yo llevaba una bicicleta. No es como si realmente la necesitara, pues en la reserva todo estaba lejos, pero era muy útil y me encantaban las bicicletas.
Cuando llegue, me dirigí rápidamente a la cabaña de Armando, había sido un día largo y necesitaba de sus brazos y sus labios. Cuando llegue él estaba con Susana y León en su cabaña, al parecer gracias las risas, o más bien, carcajadas que tenían no se percataron de mi presencia. En un pequeño sillón estaban Susana y Armando y en un sillón individual enfrente de ellos estaba León. Yo los observaba por la ventana, los celos me hicieron presa y salí corriendo de ahí. Me dirigí a mi cabaña, me sentía enojada, triste, decepcionada. Esperaba que el estuviera ansioso por verme nuevamente, pero al parecer me había equivocado. De pronto choque con algo duro y caliente, cayendo al suelo con mi mochila y libros.
-¿Estas bien?-Me pregunto Paula mientras intentaba extendía su mano para levantarme.
-Si.-Dije después de levantarme.-Lo siento.-Dije algo apenada.
-No te preocupes, estoy acostumbrada a que vivas en las nubes.-Dijo alegremente. Intente darle una sonrisa de las que ella solía robarme, pero en cambio, solo salió una mueca.-Anda, dime. ¿Qué tienes?-Pregunto seriamente, Paula solía ser muy perspicaz y directa.
-Nada.-Intente mentir.
-Nada.-Dijo ella haciendo una mala imitación de mi voz.- ¿No confías en mí?-Pregunto ella con esa mirada a la cual no le podía negar nada, sonrió satisfactoriamente al saber que había logrado su cometido.
-Es sobre Armando.-Suspire derrotada.
-¿Quieres que lo hablemos?-Pregunto ella conociendo la respuesta.
-¿Tienes tiempo?-Continúe yo con otra pregunta.
-Para ti, siempre.-Dijo ella tomando mi mano, ella era mi mejor amiga, después de Sofí.-Vayamos a dar una vuelta, no creo que aquí tengamos mucha privacidad.
Dijo mientras subíamos a su auto y vagábamos por la reserva. Le conté todo, me desahogue. Le conté desde mis pesadillas, nuestra pelea de la otra noche, mis inmensos celos hacia Susana y mi decepción del día de hoy.
-Vamos, Mel. No seas ridícula. Para empezar tu pesadilla son solo malas jugadas de tu muy desarrollada imaginación. ¿La pelea? Vamos todas las parejas tienen sus altos y sus bajos. Me sorprende que esa haya sido su primera discusión. Y tus celos hacia Susana, vamos. Son IRRACIONALES.-Pronuncio lentamente esa última palabra.-Por si no te habías dado cuenta, a ti y a Armando los envuelve un poderoso candado irrompible llamado, Imprimación. Armando solo te ama ti. ¡Dios! Tendrías que ver en su cabeza, no hay tema que no esté relacionado con “Mi Melissa”-Dijo con una ridícula voz y dibujando unas comillas invisibles en el aire, reí por eso, ella sabía cómo hacerme sonreír.-Además, si Armando hubiera querido algo con Susana, ¿No crees que ya habría pasado? Ellos se conocen desde pequeños. Armando no tiene ojos para nadie que no seas tú. Y si eso no te basta, confía en la magia de la imprimación. Armando y Susana se comportan así porque de que chicos eran los mejores amigos, y vamos, fueron dos años sin verse, es obvio que tengan muchísimas cosas que contarse.
Así continuamos mucho tiempo, hasta que me sentí segura y contenta.
-Gracias, Pau. Gracias por hacerme ver todo con claridad, no sé qué sería de mí sin ti.
-No tienes nada de que agradecer, Mel. Solo intenta no continuar con esas locas ideas rondando por tu cabecita.-Dijo mientras me daba ligeros golpecitos en mi cabeza.-Te quiero.-Dijo mientras me abrazaba.
-Y yo igual.-Continúe. Ella era como otra hermana para mi.-No por nada serás mi dama de honor.-Concluí. Sus ojitos se iluminaron, y un gritillo salió de su garganta, reí al ver sus reacciones.
-Tenemos que comenzar a ver lo del vestido, conozco un lugar en la que los hacen hermosos.-Continuo yo solo reía. Arranco el auto mientras nos dirigíamos a casa y ella continuaba con su enorme lista de deberes para mi boda. Al llegar vimos a Armando y Susana caminando juntos. La tristeza y celos me invadieron nuevamente, sobre todo la tristeza.-Por cierto.-Dijo Paula.-No te preocupes.-Continuo brindándome una sonrisa.-Están juntos por que sus guardias serán juntas, órdenes del líder.-Dijo entre risas.
Solo sonreí y baje del auto. Eso realmente no me tranquilizaba… si no que me incomodaba. Fui a mi cabaña y termine los deberes. Comenzaba a obscurecer. Y tenía algo de hambre pues no había ido a comer y realmente no me apetecía ir a merendar. Tome un libro y comencé a leerlo. Mi estómago sonaba. Y me di un buen susto al escuchar su voz…
jaja mil gracias encerio qe no tengo palabrasxD! Espero qe este capitulo les guste mucho & no los aburra. Intente ponerle de todoxD & ps intentare postear lo mas seguido posiblexD! jeje (si mi inspiracion no me falla >.<) se que ultimamente no e pasado por sus blogs & les ruego mil disculpas pues no e podido leer nisiquiera UUUN capitulo enterO T_T jeje pero ps are un esfuerzoxD! los quiero besos(K) gracias a todos por perseverar & seguirme con esta loca historia qe muero por que les guste jaja
este cap se lo dedico a todas aquellas personas que me impulsan a escribir, que me inspiran & me apoyan en mis depresxD! (Ustedes saben de quien habloxD las amo chicas gracias por estar en mi vidaxD) & sin mas que decir los dejo con el cap que espero qe no los aburra(K)
Mapita^^
POV Melissa
Me levante temprano, mi pesadilla nuevamente me asechaba. Un miedo indescriptible me había invadido en el momento en el que supe que Su-Susana había vuelto. Esto era patético, ni siquiera podía pensar en su nombre sin tartamudearlo. Después de bañarme revise mi aspecto en el espejo, y tenía unas ojeras terribles. Anoche realmente no había podido dormir muy bien, la angustia y las pesadillas no eran una buena combinación. Suspire frustrada y me vestí. Me maquille tranquilamente, pues aún eran las 7 am. Termine de peinarme y me disponía a salir, eran las 7:45, cuando abrí la puerta Armando estaba ahí… esperándome, tan bello y perfecto. No me había visto, pues al parecer estaba muy concentrado en sus pensamientos .El observaba sus zapatos y estaba recargando sus dos manos en el marco de mi puerta, rápido lo abrace fuerte y bese sus labios. Sus dulces y cálidos labios, eran mi paraíso personal y a la vez mi perdición total. Nuestros labios comenzaron una danza a su propio ritmo, el me abrazo más fuerte de lo normal, de cierto modo asfixiante pero amaba la cercanía. Lo despeine un poco con mis manos, eso lo volvía loco, el beso se intensificaba a cada movimiento y nuestras respiraciones cada vez eran más entrecortadas, hasta que el paro en seco y se alejó de mi con los ojos abiertos como platos. Se tapó el rostro y comenzó a caminar en dirección opuesta, yo estaba aturdida, no comprendía que pasaba. Acompase mi respiración y me acerque a él. Abrí mi boca para preguntarle que sucedía, pero no logre ni siquiera pronunciar una palabra coherente, pues él me interrumpió.
-Es momento de ir con tus padres.-Me dijo fríamente, mi corazón en ese momento sintió algo que hace mucho no sentía… dolor. El jamás me había hablado así. Al percatarse me abrazo y beso en la coronilla.-Quiero pedirles tu mano.
Asentí lentamente y tome su mano, el la tomo y quiso darme un intento fallido de sonrisa. Lo conocía sabía que algo pasaba, pero no lo presionaría. Si él quería contarme lo haría… si no… pues… yo confió en el. Cuando llegamos al patio todos estaban ahí, desayunando como era costumbre todos los domingos por la mañana. Nos sentamos al lado de mis padres. Después llegaron León y Su-Susana. Miro a Armando de una manera que no me gusto, era ilógico sentir celos sabiendo lo poderosa que podía llegar a ser la imprimación, pero él le devolvió la mirada. Era una mirada de… ¿Complicidad? No yo debía de estar alucinado. Esas pesadillas me hacían daño, el sería incapaz de dañarme, yo sé que él me ama tanto como yo a él, que lo nuestro no es algo pasajero, que lo nuestro es amor, amor de verdad, puro y sincero…
Después de desayunar llego el momento que tanto ansiaba, por fin daríamos la noticia. Nos paramos y Armando tomo mi mano dulcemente, nos miramos por unos segundos significativos brindándonos apoyo mutuamente y después el comenzó:
-Hay una noticia que me hace plenamente feliz y la cual me encantaría compartirles. Le he pedido a Melissa que me haga el hombre más feliz del planeta aceptando casarse conmigo, que me permita ser el hombre que cuide de ella y la haga completamente dichosa. Y ella me ha aceptado como el hombre de su vida. Y a ambos nos encantaría contar con su apoyo- Continuo dirigiéndose a mis padres- para que nuestra felicidad sea completa.
Mi pecho se inflaba de la emoción, él era perfecto en cada uno de los aspectos, desde la cortesía hasta el físico, simplemente no podía existir otro en mi vida que no fuera EL. Mis papas asintieron y la más hermosa sonrisa broto de los labios de Armando, me levanto entre sus musculosos y cálidos brazos y me beso, fue un beso tan único y especial, como cada uno que nos dábamos, era como probar nuevamente por primera vez el paraíso. Todos comenzaron a gritar y a aplaudir era una escena única. Nos separamos y Paula comenzó a acercarse a nosotros, danzando y brincando como solía hacerlo.
-Tenemos que comenzar con los preparativos de la boda y claro sin olvidar la despedida de soltera, seré la mejor dama de honor que tengas, ¿Por qué lo seré, cierto?-Pregunto con una hermosa carita y unos ojitos difíciles de resistir.
-Claro que lo serás. Tú, Juliet y Sofí lo serán.-Dije emocionada.
-¿Y Susana?-Pregunto Paula. Amaba a Paula pero en algunas ocasiones podía llegar a ser algo molesta.
-Es muy pronto para hablar de eso, déjala descansar un poco enana.-Dijo salvándome Susana, fue algo incomoda esta situación.
Todos nos dividimos, mis padres se fueron a pasear un rato, últimamente andaban mucho más unidos, realmente me alegraba verlos así. Todos los chicos se fueron a una junta de la manada pues tenían varios asuntos de los cuales hablar, suspire frustrada, realmente me sentía sola. Tome el teléfono y marque a Sofí con la ilusión de que no fuera muy tarde haya. Pasamos dos horas platicando entre risas y llanto, ella deseaba estar a mi lado y yo moría por que así fuera. Pero cada día faltaba menos y ella aprendía mucho más, eso me daba el valor para continuar. Y mí Armando. Él era mi todo, me era imposible imaginar que por fin después de tanto tiempo el me pertenecería plenamente. Realmente lo amaba con locura, no había conocido el verdadero significado del amor hasta conocerlo.
Regrese a mi cabaña para intentar terminar un trabajo importante, pero no me podía concentrar lo único que podía escribir era:
“Melissa y Armando♥”
“Melissa y Armando♥”
Llene unas dos hojas con garabatos y letras. Hasta que decidí buscar algo en la televisión, moría de aburrimiento. Hasta que encontré una hermosa película que me hizo llorar. Se llamaba “El diario de una pasión” termine llorando loca. Pues me había dejado mucho en que pensar… algún día yo envejecería… y Armando continuaría intacto, hermoso y maravilloso como siempre… mientras yo me convertía en una anciana. Una arrugada anciana. Comencé a llorar sin control en el sillón abrazándome a mis pies. Hasta que sentí unos cálidos brazos envolverme. No puedo describir la sensación de alivio que me invadió en ese momento… fue como si nunca me hubiera sentido triste ni deprimida, como si no existiera ningún sentimiento que no fuera la felicidad y amor. Rápidamente me abrace a él y me deje consolar por dulces y bellas palabras. Le conté mis temores y el solo me dio una sonrisa que no le llego a los ojos.
-Sabes que algún día llegara ese momento cierto.-Dije entre lágrimas, no quería aplazar mas esta conversación.
-Si.-Confirmo.-Algún día llegara el momento en el que pueda proclamarte mía en todos los sentidos.-Dijo firmemente mientras besaba dulcemente mis labios, me separe de él y otra avalancha de lágrimas continuo.
-Sabes a qué me refiero, Armando. Yo no soy eterna y lo sabes. Llegará el momento en el que yo… ya no pueda continuar a tu lado.-No podía hablar muy bien, mi voz se rompía y mis sollozos no ayudaban mucho. El me miro con lágrimas en los ojos, no soportaba verlo así, baje la mirada, el tomo mi rostro entre su cálida mano y lo levanto.
-Mírame a los ojos, Melissa.-Yo no podía, no podía mirarlo sin romperme a llorar más de lo que ya lo hacía.-Mírame a los ojos por favor.-Suplico, su voz era desgarradora, voltee a verlo y me arrepentí,, el dolor me hacía presa, era demasiado dolor el que sus ojos irradiaban.-Yo JAMAS, escúchame bien JAMAS podre amar a otra persona que no seas tú… yo viviré el tiempo que vivas tú, porque el mundo ya no sería mundo para mí, si tu no estás en él. Porque tú eres mi mundo, tú eres mi todo. Te amo más que a mi propia vida. Y si tú no vives más… yo tampoco viviré más.
-¡Nooo!-Grite y los sollozos eran cada vez más continuos, no podía respirar sentía un dolor indescriptible, era como si ya nada valiera la pena, el solo hecho de pensar que el no viviría me miraba, era la peor tortura o condena que existiera para mí. Lo abrace más a mí, mientras continuaba repitiendo la palabra “no”. El intentaba tranquilizarme por todos los medios, pero nada servía, jamás pensé sentir un dolor tan grande. Intente tranquilizarme varios minutos hasta que lo logre, tal vez no completamente, pero por lo menos ya podía hablar.-Tú tienes que continuar vivo… por mi.-Dije entre llanto.
-No me pidas eso.-El también lloraba mucho sollozaba y me apretaba fuertemente a su cálido pecho.-No me pidas vivir un mundo en el que tú ya no estas, no me pidas vivir si tu viva ya no estas.
Esta era una conversación en la que ya no sabía quién suplicaba más. Cada palabra que él decía me desgarraba el alma, lo amaba. Lo amaba más que a mi vida y lo que me decía me perturbaba, me dañaba. Continuamos así, hasta que se tornó una discusión. Nunca habíamos peleado, era ilógico hacerlo por una cosa tan insignificante. Mi vida. Una ira que no conocía me invadía. No comprendía que me pasaba, yo no era así, y menos con Armando, él era mi todo, mi vida, mi luz. Ambos nos levantamos y discutíamos fuertemente, caminábamos de un lado a otro, cada uno defendiendo su punto de vista.
Cuando vi que la discusión aumentaba de tono cada vez más, no pude continuar y me eche al suelo a llorar como una pequeña niña, me abrace a mis rodillas y escondí mi rostro entre mis piernas y susurre:
-No quiero que mueras, Armando.-Y continúe sollozando, sabía que aunque había sido un susurro él había sido capaz de escucharme. Pronto sentí unos brazos acorralarme y nuevamente me sentí segura.
-Yo no quiero vivir sin ti a mi lado, Melissa. Yo te seguiré a donde quiera que vayas… inclusive la muerte.-Dijo el entre llanto. Iba a comenzar a alegar pero él no me dejo ni siquiera iniciar.- ¿Que harías si yo muriera?-Quede con la boca abierta y en ese momento levante mi cabeza, mis ojos estaban abiertos de más. Esa pregunta me había tomado realmente desprevenida. Intentaba hablar pero simplemente no podía, no podía pronunciar absolutamente nada coherente. El solo me veía con una mirada torturada, espero el tiempo que necesite para poder continuar, hasta que pude hablar.
-Te seguiría.-Admití escondiendo mi rostro.
-No me pidas nada que tu no harías.-Beso mi frente y se levantó lentamente.-Tengo guardia.-Dijo mientras miraba por la ventana, hasta ese momento me percaté de que había obscurecido.-Nos vemos mañana.-Se despidió cerrando la puerta tras de sí.
Yo continúe llorando toda la noche. Y cuando por fin pude conciliar el sueño, nuevamente mi pesadilla hacía de las suyas dejándome totalmente herida. A la mañana siguiente me levante con muy pocas ganas de ir a la escuela, pero no me quedaba de otra. Era lunes, el peor día de la semana. Lo único que me animaba era que estaría todas mis clases junto a Armando, esperaba que todo estuviera solucionado. Cuando fui a la gran casa a desayunar, no vi a Armando, a Susana ni a León. Busque rápidamente con la mirada a Paula hasta que la encontré, ella me dio una mirada que comprendí. “Cosas de la manada”.
-Armando no podrá ir hoy a la escuela, cielo.-Dijo dulcemente mi mama.
-Se siente mal.-Concluyo mi padre mientras tomaba la mano de mi madre.
Asentí y suspire. Me parecía extraño, pues Armando nunca tomaba turnos tan largos, el siempre prefería dormir temprano para acompañarme a la escuela. Termine mi desayuno y me fui al colegio.
Aunque Armando no estuvo, gracias al cielo no tuve ninguna insinuación, estos dos años habían servido para que todos supieran de nuestra relación. Todo el día permanecí con mis amigas y amigos. Los chicos me jugaron algunas bromas de Armando. Eran realmente muy cómicos. Cuando termino la escuela, varios chicos se ofrecieron llevarme a casa, pero gracias al cielo yo llevaba una bicicleta. No es como si realmente la necesitara, pues en la reserva todo estaba lejos, pero era muy útil y me encantaban las bicicletas.
Cuando llegue, me dirigí rápidamente a la cabaña de Armando, había sido un día largo y necesitaba de sus brazos y sus labios. Cuando llegue él estaba con Susana y León en su cabaña, al parecer gracias las risas, o más bien, carcajadas que tenían no se percataron de mi presencia. En un pequeño sillón estaban Susana y Armando y en un sillón individual enfrente de ellos estaba León. Yo los observaba por la ventana, los celos me hicieron presa y salí corriendo de ahí. Me dirigí a mi cabaña, me sentía enojada, triste, decepcionada. Esperaba que el estuviera ansioso por verme nuevamente, pero al parecer me había equivocado. De pronto choque con algo duro y caliente, cayendo al suelo con mi mochila y libros.
-¿Estas bien?-Me pregunto Paula mientras intentaba extendía su mano para levantarme.
-Si.-Dije después de levantarme.-Lo siento.-Dije algo apenada.
-No te preocupes, estoy acostumbrada a que vivas en las nubes.-Dijo alegremente. Intente darle una sonrisa de las que ella solía robarme, pero en cambio, solo salió una mueca.-Anda, dime. ¿Qué tienes?-Pregunto seriamente, Paula solía ser muy perspicaz y directa.
-Nada.-Intente mentir.
-Nada.-Dijo ella haciendo una mala imitación de mi voz.- ¿No confías en mí?-Pregunto ella con esa mirada a la cual no le podía negar nada, sonrió satisfactoriamente al saber que había logrado su cometido.
-Es sobre Armando.-Suspire derrotada.
-¿Quieres que lo hablemos?-Pregunto ella conociendo la respuesta.
-¿Tienes tiempo?-Continúe yo con otra pregunta.
-Para ti, siempre.-Dijo ella tomando mi mano, ella era mi mejor amiga, después de Sofí.-Vayamos a dar una vuelta, no creo que aquí tengamos mucha privacidad.
Dijo mientras subíamos a su auto y vagábamos por la reserva. Le conté todo, me desahogue. Le conté desde mis pesadillas, nuestra pelea de la otra noche, mis inmensos celos hacia Susana y mi decepción del día de hoy.
-Vamos, Mel. No seas ridícula. Para empezar tu pesadilla son solo malas jugadas de tu muy desarrollada imaginación. ¿La pelea? Vamos todas las parejas tienen sus altos y sus bajos. Me sorprende que esa haya sido su primera discusión. Y tus celos hacia Susana, vamos. Son IRRACIONALES.-Pronuncio lentamente esa última palabra.-Por si no te habías dado cuenta, a ti y a Armando los envuelve un poderoso candado irrompible llamado, Imprimación. Armando solo te ama ti. ¡Dios! Tendrías que ver en su cabeza, no hay tema que no esté relacionado con “Mi Melissa”-Dijo con una ridícula voz y dibujando unas comillas invisibles en el aire, reí por eso, ella sabía cómo hacerme sonreír.-Además, si Armando hubiera querido algo con Susana, ¿No crees que ya habría pasado? Ellos se conocen desde pequeños. Armando no tiene ojos para nadie que no seas tú. Y si eso no te basta, confía en la magia de la imprimación. Armando y Susana se comportan así porque de que chicos eran los mejores amigos, y vamos, fueron dos años sin verse, es obvio que tengan muchísimas cosas que contarse.
Así continuamos mucho tiempo, hasta que me sentí segura y contenta.
-Gracias, Pau. Gracias por hacerme ver todo con claridad, no sé qué sería de mí sin ti.
-No tienes nada de que agradecer, Mel. Solo intenta no continuar con esas locas ideas rondando por tu cabecita.-Dijo mientras me daba ligeros golpecitos en mi cabeza.-Te quiero.-Dijo mientras me abrazaba.
-Y yo igual.-Continúe. Ella era como otra hermana para mi.-No por nada serás mi dama de honor.-Concluí. Sus ojitos se iluminaron, y un gritillo salió de su garganta, reí al ver sus reacciones.
-Tenemos que comenzar a ver lo del vestido, conozco un lugar en la que los hacen hermosos.-Continuo yo solo reía. Arranco el auto mientras nos dirigíamos a casa y ella continuaba con su enorme lista de deberes para mi boda. Al llegar vimos a Armando y Susana caminando juntos. La tristeza y celos me invadieron nuevamente, sobre todo la tristeza.-Por cierto.-Dijo Paula.-No te preocupes.-Continuo brindándome una sonrisa.-Están juntos por que sus guardias serán juntas, órdenes del líder.-Dijo entre risas.
Solo sonreí y baje del auto. Eso realmente no me tranquilizaba… si no que me incomodaba. Fui a mi cabaña y termine los deberes. Comenzaba a obscurecer. Y tenía algo de hambre pues no había ido a comer y realmente no me apetecía ir a merendar. Tome un libro y comencé a leerlo. Mi estómago sonaba. Y me di un buen susto al escuchar su voz…
lunes, 5 de abril de 2010
AVISO!!!
chicas!
perdonen mi intencion era subir capitulo en domingo!
pero para las personas qe no sepan!!! hubo un temblor en mexico de 7.2 D:! e ironicamente a mi me toco estar en elxD!
fue terrible D:! (no ubo internetxD!) ni luz ni agua ni tiendas ni gasolina (NI INTERNET!!!!)
jeje
& ps como sabran ps no podre postiar intentare acerlo pronto & tratare de pasar por todos sus blogs
pero ps mi familia desea pasar mas tiempo de caridadxD
jaja con esto de qe elmundo se acaba:P
Pero no se preocupen por mixD!(si es qe acaso se preocupaban T_T) estoi bien gracias a dios:)
con mi familia^^ solo fue un GRAN susto D:! pues mi casa se le icieron grietasxD!
& ps ya saben:) lq & si me desaparesco & no me reporto en una semana es qe mori D:!(soi dramaticaxD) jaja nos vemos los qiero besos(K)
(intentare subir el lunes o el martesxD sera un cap largo(eso espero u.u) nos vemos^^)
Mapita sana & salva;)
perdonen mi intencion era subir capitulo en domingo!
pero para las personas qe no sepan!!! hubo un temblor en mexico de 7.2 D:! e ironicamente a mi me toco estar en elxD!
fue terrible D:! (no ubo internetxD!) ni luz ni agua ni tiendas ni gasolina (NI INTERNET!!!!)
jeje
& ps como sabran ps no podre postiar intentare acerlo pronto & tratare de pasar por todos sus blogs
pero ps mi familia desea pasar mas tiempo de caridadxD
jaja con esto de qe elmundo se acaba:P
Pero no se preocupen por mixD!(si es qe acaso se preocupaban T_T) estoi bien gracias a dios:)
con mi familia^^ solo fue un GRAN susto D:! pues mi casa se le icieron grietasxD!
& ps ya saben:) lq & si me desaparesco & no me reporto en una semana es qe mori D:!(soi dramaticaxD) jaja nos vemos los qiero besos(K)
(intentare subir el lunes o el martesxD sera un cap largo(eso espero u.u) nos vemos^^)
Mapita sana & salva;)
jueves, 1 de abril de 2010
Capitulo 34 Confusion (Armando)
OLAAA!! se que no tengo perdonxD! pero intentare explicar mi tardia!
resulta que la semana pasada me castigaron por TODA la semana T_T si! asi es... x eso no estuve pasando por sus maravillosos blogs. & el viernes sali a la playa & regrese el domingo^^ & desde el domingo e sido ninera jejeje de mi hermosa sobrina, ahorita se la llevaron pero alrato me la volveran a traerxD & ps tengo que prestarle atencion & eso me lo dificulta, jeje aproveche aorita que no esta para publicarxD are intentos por estar publicando lo mas seguido posiblexD perdonen si me retraso en sus blogsxD
gracias por la paciencia(K) los adoro(L)
*Aclaracion: "Comer la torta antes del recreo" es una expresion que significa que se embarazo antes de la bodaxD jaja disfruten el cap...
Mil gracias por los premiosxD encerio^^ amo que disfruten de mi trabajO:D encerio son los mejores... x cierto 105 seguidores D:!! OMG! jaja encerio qe no crei tener tantosxD! son los mejores seguidores de todosxD! esta historia no seguiria sin ustedes!!!
mil gracias tambien por todos sus comentarios! no saben la emocion que siento al leerlos, es lo que alimenta mi inspiracionxD los adoro! gracias por sus maravillosos comentarios^^ & por mis 105 SEGUIDORES^^(K)(K) jaja los dejo de molestar para qe lean el cap;)
POV Armando
Me sentía lleno de dicha, sentía que podía lograrlo todo, absolutamente todo. Ella había aceptado mi propuesta, por fin seriamos marido y mujer. Se que muchos pensaran que somos jóvenes, que es muy precipitado y que no sabemos de la vida. Pero los que no saben son ellos, ellos que no entienden que ella es la única para mí y yo soy el único para ella. Nada ni nadie nos podrá separar, no había motivo por el cual perder más tiempo separados el uno del otro, sabiendo que ya nos pertenecíamos de una manera tan simple y compleja como hermosa y maravillosa.
La bese, la bese dulcemente, ella lo era todo para mí. De pronto algo en ambos surgió e hizo que el beso se convirtiera en una necesidad, como si nuestra vida dependiera de aquello. Nos separamos lentamente, pegue mí frente a la suya y me llene de su dulce aroma, ese aroma tan perfecto como embriagante. En eso escuche dos fuertes aullidos, mis ojos se abrieron como plato, mire a Melissa y ella asintió. Me aleje un poco de ella y ahí mismo entre en fase sin importarme el carísimo traje que traía.
-Pero miren quien entro en fase.-Escuche una hermosa voz que me hipnotizo.
-Mira, Armando. Susana ha vuelto.-Dijo Paula entre risitas cuando escucho mis pensamientos.
-Yo también te extrañe mucho, Armando.-Dijo Susana entre algunas risitas.-Por que no mueves tu peludo trasero hacia acá, adivina quién más te quiere ver.
-¿Cómo estas, Armando?-Pregunto una voz demasiado familiar…
-León ahora es también un licántropo.-Dijo Susana.-Por eso hemos vuelto, no creí ser capaz de entrenarlo yo sola.
-Acaban de volver.-Prosiguió Juliet.
-¿Y que paso con Melissa?-Pregunto Paula.
¡Melissa, me había olvidado completamente de ella! La mire y su cara mostraba cierta preocupación, acerque mi cabeza y me pegue a ella, ella me abrazo y supe que entendió que nada sucedía, cerré mis ojos ante el roce, pensé en el momento en el que me había convertido en el hombre más dichoso del mundo cuando ella había aceptado, todas las emociones me embriagaron rápidamente, lamí su mano inconscientemente, en eso se escuchó un aullido de dolor y Susana salió de fase… no entendía, ¿Porque lo había hecho?
-Bien hecho.-Me dijo sarcásticamente León para después salir de fase también.
La confusión me hizo presa y necesitaba pensar, la verdad tener 7 mentes más en la mía no ayudaba mucho. Me fui entre los árboles y cambie de fase, me puse unos pantalones y regrese con Melissa.
-¿Qué sucedió, Amor?-Pregunto preocupada mientras me recibía entre sus pequeños brazos.
-Nada… Susana y León han vuelto.-Dije tranquilo, no le mencione lo mucho que me había gustado escuchar nuevamente la voz de mi vieja amiga.
-Ahh.-Dijo. Pude notar como su rostro se descomponía, pude distinguir un atisbo de angustia en sus ojos… me sentí fatal. La apreté a mi mientras besaba su cabeza.
-Te amo, Melissa.-Fue lo único que mis labios pudieron pronunciar.
-No sé qué sería de mí si te perdiera, Armando.-Me dijo apretando su rostro a mi pecho y una lágrima caía por mi abdomen, levante su rostro y con la yema de mi dedo la limpia. Me había extrañado sus palabras, no comprendía por que las decía, si yo era total y completamente suyo desde el día en que entro en mi vida…
-Eso jamás pasara. Melissa eres mi todo, no sabes la amargura y obscuridad que me embargaban antes de que llegaras a mi vida… desde que te halle en aquel bosque, al mirarte, pude saber cuál era la verdadera definición de amor, lo que se sentía la preocupación de perder a un ser querido… nunca te había dicho el temor que me embargo el día en que te conocí… tenía miedo de que algo te pasara y justo ese día parecía que el destino se empeñaba en dañarte. Primero esa maldita sanguijuela y después… Susana.-Al pronunciar su nombre sentí algo en mis labios… me gustaba pronunciar ese nombre. Cuando mencione a Susana, Melissa se removió en mis brazos.
-Me quiero ir a casa…-Dijo en un susurro y con la mirada en el suelo.
Fui detrás de un árbol y volví a guardar los pantalones. Entre en fase y fui por Melissa, ella se subió a mi lomo y se abraso a mi más fuerte de lo normal, como si temiera a perderme. Me parecía ilógico, pero me agradaba demasiado esa cercanía ente nosotros. Durante el camino de regreso a casa pude notar que no había nadie en fase… por algún motivo me decepcione, hasta ese momento note que había extrañado bastante a Susana, de algún modo me gustaban nuestras constantes peleas. Fui lentamente para no despeinar mucho a Melissa, se miraba tan perfecta que no quería arruinar nada.
En cuanto llegamos bajo de mí, me fui detrás de unos árboles y me puse un pantalón después de cambiar de fase… me acerque a ella y tome su preciado rostro entre mis manos, pegue mi nariz a sus mejillas, necesitaba llenar mis pulmones de su exquisito olor, respire sus mejillas, nariz frente, y al llegar a sus labios y olfatearlos ella tomo mi rostro entre sus manos y me beso frenéticamente, era un beso apasionado, como el que pocas beses me permitía darle, la amaba y respetaba demasiado como para pasarme, pero por esta vez me deje llevar, necesitaba demasiado sus labios, nuestras bocas intensificaron el beso rápidamente, yo tenía mis manos en sus caderas presionándola más hacia mí y ella jugaba con mi cabello uniendo más nuestros labios. Bajo su mano de mi cuello a mi pecho, exitandome, rápidamente me separe de ella, pues a este paso terminaría comiéndome la torta antes del recreo*.
-Creo que será mejor que me vaya. Mañana les pediré tu mano a tus padres, Meli. Que descanses bien. Te amo.-Me despedí dándole un tierno beso en la frente.
-Te amo.-Dijo cuándo me tomo y me dio un beso en los labios, nos quedamos ahí un buen rato, hasta que reaccione, sus labios eran mi perdición. Me separe lentamente y volví a besar su frente fuertemente, la amaba más que a mi vida.
-Dulces sueños.-Le susurre mientras acariciaba su mejilla, ella hizo una mueca de dolor que no comprendí. Y se metió a su cabaña. Cuando entro escuche como suspiraba y decía:
-Eso espero.
No entendí que pasaba… pero luego lo averiguaría. Puse nuevamente los pantalones en su lugar y me adentre al bosque en mi forma lupina… necesitaba meditar el gran paso que daría pronto… no tenía dudas sobre mi amor a Melissa, de eso estaba total y completamente seguro… pero el matrimonio era un paso muy grande “Bien hecho Armando” me reprocho mi mente “Primero pides matrimonio y luego comienzas a pensar. Así es como mejora el mundo” me dijo otra de mis vocecita irónicamente.
-Y ahora estas completamente demente.-Mi corazón se detuvo al escuchar su mente.-Buenas noches, Armando.-Dijo dulcemente.
-Su-Susana. Yo… emm… per-perdona lo de…-Estaba tartamudeando, ¿porque de repente me sentía tan nervioso?
-No tengo nada que perdonar.-Me interrumpió tristemente.-Ella es tu imprimación… y espero que sean felices.
En ese momento pude escuchar el golpe de una lagrima entre la arena… ella estaba en la playa de Neah Bay, inconscientemente mis patas me llevaron hacia aquel lugar, por fortuna no estaba muy lejos.
-No sucede nada Armi. Enserio, creo que será mejor que vayas a descansar… mañana tienes que pedir la mano de Melissa.-En esa última oración su voz se rompió unas 2 veces… me sentía mal, quería protegerla, acelere mi paso quería estar cerca de ella.
Por sus pensamientos pude notar cierta nostalgia y que comenzaba a dirigirse hacia la dirección opuesta a mí. Necesitaba verla, no la había visto en dos años y extrañaba mucho a mi amiga, escuche su sollozo y acelere mucho más mi paso, supe que no estaba corriendo a su máximo potencial, lo cual agradecía infinitamente, pues si lo hubiera hecho no la hubiera alcanzado, ella siempre había sido la más veloz de todos…
Cuando la alcance brinque frente a ella, interfiriendo en su paso y alcance a vislumbrar algunas lágrimas en su lupino rostro. Me acerque a ella y con mi cuello se las limpie, nos quedamos en blanco durante un rato, ahí, juntos. Ninguno de los dos pensaba nada ni se movía, solo estábamos ahí…
En ese momento recordó cómo me vio despidiéndome de Melissa, me extraño que me hubiera visto así, mi sonrisa se ilumino al ver en sus recuerdos lo maravillosamente bien que se miraba mi princesa el día de hoy, y en ella apareció cierto deje de tristeza, se alejó de mi corriendo yo me quede ahí pensando en Melissa y lo perfecta que era…
-¿No me darás la bienvenida adecuadamente?-Dijo saliendo de entre los árboles en su forma humana y se acercaba a mi lentamente… hermosa y con sus brazos abiertos.
Rápidamente me fui detrás de un árbol y cambia de fase, me coloque unos shorts y salí rápidamente. Abrí mis brazos y ella corrió a ellos, la abrace y respire su aroma, olía a madera y algo me pico la nariz… iba a preguntar algo cuando ella beso mi mejilla, la mire anonadado.
-Te extrañe mucho, amigo.-Por alguna razón no me gusto que me dijera amigo.
-Yo también, pequeña bribona.-Dije mientras la despeinaba un poco.
-¡Oye!-Grito mientras me empujaba y hacia que callera fuertemente al piso y ella comenzó a reír, no pude evitar corear sus risas. Me levante y la cargue en mi lomo.- No, no, no. Suéltame.-Gritaba entre risas.
-Me parece que necesitas una ducha.-Dije mientras corría hacia la playa.
-¡Noo!-Gritaba entre risas mientras me golpeaba fuertemente en la espalda y pecho. Con ella podía usar más fuerza y no saldría lastimada, me gustaba eso, pues aunque con Melissa siempre me tuviera que contener ella me hacía plenamente feliz. Susana sí que no tenía piedad de mí, pues al parecer utilizaba toda su fuerza en golpearme, si no fuera porque era licántropo tal vez no me podría mover en un mes por la magnitud de su fuerza.
Me metí al agua con ella, los dos reíamos. Recordé los momentos de nuestra infancia, siempre jugábamos así en el agua. Susana había cambiado, lo sabía. La Susana amargada y presuntuosa se había ido para que regresara la dulce y divertida niña que tanto queríamos todos. Se miraba realmente hermosa mojada y bajo la luna, ella siempre había sido la más bella de la manada… pero no más bella que mi Melissa. Mi Melissa, me gustaba pensar que ella era mía y que pronto me pertenecería completamente. Me quede quieto un buen momento con la vista hacia la nada, recordando cada pequeño detalle de mi Melissa, ella era la perfección con hermosas piernas. Cada detalle en ella me hacía amarla más, era algo inevitable.
En eso regrese al presenta y no mire por ningún lado a Susana, comencé a buscarla con la vista pero nada, tal vez se había ahogado y yo había estado embobado con las maravillas de Melissa comencé a caminar y a adentrarme más rápido hacia el mar, en eso sentí como algo me jalaba de la pierna y me hundía, me asuste bastante. Una vez dentro del agua pude distinguir como Susana me hundía cada vez más y se adentraba al mar. Continuamos jugando y nadando en el agua hasta que los primero rayos de luz comenzaron a asomarse por el horizonte.
Ambos compartimos una mirada de tristeza, era hora de partir. La acompañe hasta su antigua cabaña, gracias al servicio de la mansión estaba limpia y habitable, ahí vivirían ella y León.
-Buenas noches.-Le dije antes de irme.-Si necesitas cualquier cosa no dudes en decírselo a los del servicio, ya les daré yo la orden.
-Gracias por todo, por permitirnos volver a León y a mí. No sabes lo importante que significa esto para mí, yo…-Hablaba muy rápido y no la deje terminar.
-No tienes nada que agradecer, nosotros somos su familia y siempre que nos necesiten estaremos para ustedes. Bienvenidos a casa.
-Gracias.-Dijo mientras se acercaba a mí y tomaba mi cuello con sus manos, sentí que mi respiración se entre corto, beso dulcemente mi mejilla y me soltó alejándose hacia la puerta de su casa.-Dulces sueños.-Termino mientras cerraba la puerta y me daba cierta mirada de complicidad.
Me quede unos segundos en shock. Me había agradado ese contacto. Negué con la cabeza “Estas hormonas, Armando” sonreí para mis adentros y regrese a mi casa. Me di una ducha fría y me acosté.
**********
Estaba en medio del bosque, Susana se veía espectacular con un vestido nuevo, me decía que me quería y por instinto tome su rostro entre mis manos, bese lentamente su mejilla.
-No juegues conmigo.-Me pidió entrecortadamente.
-No lo hare.-Dije eso y bese sus labios…
Desperté sudando y con la respiración agitada. ¿Qué me estaba pasando? Yo no era así, eso jamás podría suceder, yo amaba con todo mi ser a Melissa, ella era mi imprimación… mi todo, no había manera ni modo de renegar a la imprimación… ¿o sí? Me di una larga ducha fría y me cambie… necesitaba ver a Melissa…
resulta que la semana pasada me castigaron por TODA la semana T_T si! asi es... x eso no estuve pasando por sus maravillosos blogs. & el viernes sali a la playa & regrese el domingo^^ & desde el domingo e sido ninera jejeje de mi hermosa sobrina, ahorita se la llevaron pero alrato me la volveran a traerxD & ps tengo que prestarle atencion & eso me lo dificulta, jeje aproveche aorita que no esta para publicarxD are intentos por estar publicando lo mas seguido posiblexD perdonen si me retraso en sus blogsxD
gracias por la paciencia(K) los adoro(L)
*Aclaracion: "Comer la torta antes del recreo" es una expresion que significa que se embarazo antes de la bodaxD jaja disfruten el cap...
Mil gracias por los premiosxD encerio^^ amo que disfruten de mi trabajO:D encerio son los mejores... x cierto 105 seguidores D:!! OMG! jaja encerio qe no crei tener tantosxD! son los mejores seguidores de todosxD! esta historia no seguiria sin ustedes!!!
mil gracias tambien por todos sus comentarios! no saben la emocion que siento al leerlos, es lo que alimenta mi inspiracionxD los adoro! gracias por sus maravillosos comentarios^^ & por mis 105 SEGUIDORES^^(K)(K) jaja los dejo de molestar para qe lean el cap;)
POV Armando
Me sentía lleno de dicha, sentía que podía lograrlo todo, absolutamente todo. Ella había aceptado mi propuesta, por fin seriamos marido y mujer. Se que muchos pensaran que somos jóvenes, que es muy precipitado y que no sabemos de la vida. Pero los que no saben son ellos, ellos que no entienden que ella es la única para mí y yo soy el único para ella. Nada ni nadie nos podrá separar, no había motivo por el cual perder más tiempo separados el uno del otro, sabiendo que ya nos pertenecíamos de una manera tan simple y compleja como hermosa y maravillosa.
La bese, la bese dulcemente, ella lo era todo para mí. De pronto algo en ambos surgió e hizo que el beso se convirtiera en una necesidad, como si nuestra vida dependiera de aquello. Nos separamos lentamente, pegue mí frente a la suya y me llene de su dulce aroma, ese aroma tan perfecto como embriagante. En eso escuche dos fuertes aullidos, mis ojos se abrieron como plato, mire a Melissa y ella asintió. Me aleje un poco de ella y ahí mismo entre en fase sin importarme el carísimo traje que traía.
-Pero miren quien entro en fase.-Escuche una hermosa voz que me hipnotizo.
-Mira, Armando. Susana ha vuelto.-Dijo Paula entre risitas cuando escucho mis pensamientos.
-Yo también te extrañe mucho, Armando.-Dijo Susana entre algunas risitas.-Por que no mueves tu peludo trasero hacia acá, adivina quién más te quiere ver.
-¿Cómo estas, Armando?-Pregunto una voz demasiado familiar…
-León ahora es también un licántropo.-Dijo Susana.-Por eso hemos vuelto, no creí ser capaz de entrenarlo yo sola.
-Acaban de volver.-Prosiguió Juliet.
-¿Y que paso con Melissa?-Pregunto Paula.
¡Melissa, me había olvidado completamente de ella! La mire y su cara mostraba cierta preocupación, acerque mi cabeza y me pegue a ella, ella me abrazo y supe que entendió que nada sucedía, cerré mis ojos ante el roce, pensé en el momento en el que me había convertido en el hombre más dichoso del mundo cuando ella había aceptado, todas las emociones me embriagaron rápidamente, lamí su mano inconscientemente, en eso se escuchó un aullido de dolor y Susana salió de fase… no entendía, ¿Porque lo había hecho?
-Bien hecho.-Me dijo sarcásticamente León para después salir de fase también.
La confusión me hizo presa y necesitaba pensar, la verdad tener 7 mentes más en la mía no ayudaba mucho. Me fui entre los árboles y cambie de fase, me puse unos pantalones y regrese con Melissa.
-¿Qué sucedió, Amor?-Pregunto preocupada mientras me recibía entre sus pequeños brazos.
-Nada… Susana y León han vuelto.-Dije tranquilo, no le mencione lo mucho que me había gustado escuchar nuevamente la voz de mi vieja amiga.
-Ahh.-Dijo. Pude notar como su rostro se descomponía, pude distinguir un atisbo de angustia en sus ojos… me sentí fatal. La apreté a mi mientras besaba su cabeza.
-Te amo, Melissa.-Fue lo único que mis labios pudieron pronunciar.
-No sé qué sería de mí si te perdiera, Armando.-Me dijo apretando su rostro a mi pecho y una lágrima caía por mi abdomen, levante su rostro y con la yema de mi dedo la limpia. Me había extrañado sus palabras, no comprendía por que las decía, si yo era total y completamente suyo desde el día en que entro en mi vida…
-Eso jamás pasara. Melissa eres mi todo, no sabes la amargura y obscuridad que me embargaban antes de que llegaras a mi vida… desde que te halle en aquel bosque, al mirarte, pude saber cuál era la verdadera definición de amor, lo que se sentía la preocupación de perder a un ser querido… nunca te había dicho el temor que me embargo el día en que te conocí… tenía miedo de que algo te pasara y justo ese día parecía que el destino se empeñaba en dañarte. Primero esa maldita sanguijuela y después… Susana.-Al pronunciar su nombre sentí algo en mis labios… me gustaba pronunciar ese nombre. Cuando mencione a Susana, Melissa se removió en mis brazos.
-Me quiero ir a casa…-Dijo en un susurro y con la mirada en el suelo.
Fui detrás de un árbol y volví a guardar los pantalones. Entre en fase y fui por Melissa, ella se subió a mi lomo y se abraso a mi más fuerte de lo normal, como si temiera a perderme. Me parecía ilógico, pero me agradaba demasiado esa cercanía ente nosotros. Durante el camino de regreso a casa pude notar que no había nadie en fase… por algún motivo me decepcione, hasta ese momento note que había extrañado bastante a Susana, de algún modo me gustaban nuestras constantes peleas. Fui lentamente para no despeinar mucho a Melissa, se miraba tan perfecta que no quería arruinar nada.
En cuanto llegamos bajo de mí, me fui detrás de unos árboles y me puse un pantalón después de cambiar de fase… me acerque a ella y tome su preciado rostro entre mis manos, pegue mi nariz a sus mejillas, necesitaba llenar mis pulmones de su exquisito olor, respire sus mejillas, nariz frente, y al llegar a sus labios y olfatearlos ella tomo mi rostro entre sus manos y me beso frenéticamente, era un beso apasionado, como el que pocas beses me permitía darle, la amaba y respetaba demasiado como para pasarme, pero por esta vez me deje llevar, necesitaba demasiado sus labios, nuestras bocas intensificaron el beso rápidamente, yo tenía mis manos en sus caderas presionándola más hacia mí y ella jugaba con mi cabello uniendo más nuestros labios. Bajo su mano de mi cuello a mi pecho, exitandome, rápidamente me separe de ella, pues a este paso terminaría comiéndome la torta antes del recreo*.
-Creo que será mejor que me vaya. Mañana les pediré tu mano a tus padres, Meli. Que descanses bien. Te amo.-Me despedí dándole un tierno beso en la frente.
-Te amo.-Dijo cuándo me tomo y me dio un beso en los labios, nos quedamos ahí un buen rato, hasta que reaccione, sus labios eran mi perdición. Me separe lentamente y volví a besar su frente fuertemente, la amaba más que a mi vida.
-Dulces sueños.-Le susurre mientras acariciaba su mejilla, ella hizo una mueca de dolor que no comprendí. Y se metió a su cabaña. Cuando entro escuche como suspiraba y decía:
-Eso espero.
No entendí que pasaba… pero luego lo averiguaría. Puse nuevamente los pantalones en su lugar y me adentre al bosque en mi forma lupina… necesitaba meditar el gran paso que daría pronto… no tenía dudas sobre mi amor a Melissa, de eso estaba total y completamente seguro… pero el matrimonio era un paso muy grande “Bien hecho Armando” me reprocho mi mente “Primero pides matrimonio y luego comienzas a pensar. Así es como mejora el mundo” me dijo otra de mis vocecita irónicamente.
-Y ahora estas completamente demente.-Mi corazón se detuvo al escuchar su mente.-Buenas noches, Armando.-Dijo dulcemente.
-Su-Susana. Yo… emm… per-perdona lo de…-Estaba tartamudeando, ¿porque de repente me sentía tan nervioso?
-No tengo nada que perdonar.-Me interrumpió tristemente.-Ella es tu imprimación… y espero que sean felices.
En ese momento pude escuchar el golpe de una lagrima entre la arena… ella estaba en la playa de Neah Bay, inconscientemente mis patas me llevaron hacia aquel lugar, por fortuna no estaba muy lejos.
-No sucede nada Armi. Enserio, creo que será mejor que vayas a descansar… mañana tienes que pedir la mano de Melissa.-En esa última oración su voz se rompió unas 2 veces… me sentía mal, quería protegerla, acelere mi paso quería estar cerca de ella.
Por sus pensamientos pude notar cierta nostalgia y que comenzaba a dirigirse hacia la dirección opuesta a mí. Necesitaba verla, no la había visto en dos años y extrañaba mucho a mi amiga, escuche su sollozo y acelere mucho más mi paso, supe que no estaba corriendo a su máximo potencial, lo cual agradecía infinitamente, pues si lo hubiera hecho no la hubiera alcanzado, ella siempre había sido la más veloz de todos…
Cuando la alcance brinque frente a ella, interfiriendo en su paso y alcance a vislumbrar algunas lágrimas en su lupino rostro. Me acerque a ella y con mi cuello se las limpie, nos quedamos en blanco durante un rato, ahí, juntos. Ninguno de los dos pensaba nada ni se movía, solo estábamos ahí…
En ese momento recordó cómo me vio despidiéndome de Melissa, me extraño que me hubiera visto así, mi sonrisa se ilumino al ver en sus recuerdos lo maravillosamente bien que se miraba mi princesa el día de hoy, y en ella apareció cierto deje de tristeza, se alejó de mi corriendo yo me quede ahí pensando en Melissa y lo perfecta que era…
-¿No me darás la bienvenida adecuadamente?-Dijo saliendo de entre los árboles en su forma humana y se acercaba a mi lentamente… hermosa y con sus brazos abiertos.
Rápidamente me fui detrás de un árbol y cambia de fase, me coloque unos shorts y salí rápidamente. Abrí mis brazos y ella corrió a ellos, la abrace y respire su aroma, olía a madera y algo me pico la nariz… iba a preguntar algo cuando ella beso mi mejilla, la mire anonadado.
-Te extrañe mucho, amigo.-Por alguna razón no me gusto que me dijera amigo.
-Yo también, pequeña bribona.-Dije mientras la despeinaba un poco.
-¡Oye!-Grito mientras me empujaba y hacia que callera fuertemente al piso y ella comenzó a reír, no pude evitar corear sus risas. Me levante y la cargue en mi lomo.- No, no, no. Suéltame.-Gritaba entre risas.
-Me parece que necesitas una ducha.-Dije mientras corría hacia la playa.
-¡Noo!-Gritaba entre risas mientras me golpeaba fuertemente en la espalda y pecho. Con ella podía usar más fuerza y no saldría lastimada, me gustaba eso, pues aunque con Melissa siempre me tuviera que contener ella me hacía plenamente feliz. Susana sí que no tenía piedad de mí, pues al parecer utilizaba toda su fuerza en golpearme, si no fuera porque era licántropo tal vez no me podría mover en un mes por la magnitud de su fuerza.
Me metí al agua con ella, los dos reíamos. Recordé los momentos de nuestra infancia, siempre jugábamos así en el agua. Susana había cambiado, lo sabía. La Susana amargada y presuntuosa se había ido para que regresara la dulce y divertida niña que tanto queríamos todos. Se miraba realmente hermosa mojada y bajo la luna, ella siempre había sido la más bella de la manada… pero no más bella que mi Melissa. Mi Melissa, me gustaba pensar que ella era mía y que pronto me pertenecería completamente. Me quede quieto un buen momento con la vista hacia la nada, recordando cada pequeño detalle de mi Melissa, ella era la perfección con hermosas piernas. Cada detalle en ella me hacía amarla más, era algo inevitable.
En eso regrese al presenta y no mire por ningún lado a Susana, comencé a buscarla con la vista pero nada, tal vez se había ahogado y yo había estado embobado con las maravillas de Melissa comencé a caminar y a adentrarme más rápido hacia el mar, en eso sentí como algo me jalaba de la pierna y me hundía, me asuste bastante. Una vez dentro del agua pude distinguir como Susana me hundía cada vez más y se adentraba al mar. Continuamos jugando y nadando en el agua hasta que los primero rayos de luz comenzaron a asomarse por el horizonte.
Ambos compartimos una mirada de tristeza, era hora de partir. La acompañe hasta su antigua cabaña, gracias al servicio de la mansión estaba limpia y habitable, ahí vivirían ella y León.
-Buenas noches.-Le dije antes de irme.-Si necesitas cualquier cosa no dudes en decírselo a los del servicio, ya les daré yo la orden.
-Gracias por todo, por permitirnos volver a León y a mí. No sabes lo importante que significa esto para mí, yo…-Hablaba muy rápido y no la deje terminar.
-No tienes nada que agradecer, nosotros somos su familia y siempre que nos necesiten estaremos para ustedes. Bienvenidos a casa.
-Gracias.-Dijo mientras se acercaba a mí y tomaba mi cuello con sus manos, sentí que mi respiración se entre corto, beso dulcemente mi mejilla y me soltó alejándose hacia la puerta de su casa.-Dulces sueños.-Termino mientras cerraba la puerta y me daba cierta mirada de complicidad.
Me quede unos segundos en shock. Me había agradado ese contacto. Negué con la cabeza “Estas hormonas, Armando” sonreí para mis adentros y regrese a mi casa. Me di una ducha fría y me acosté.
**********
Estaba en medio del bosque, Susana se veía espectacular con un vestido nuevo, me decía que me quería y por instinto tome su rostro entre mis manos, bese lentamente su mejilla.
-No juegues conmigo.-Me pidió entrecortadamente.
-No lo hare.-Dije eso y bese sus labios…
Desperté sudando y con la respiración agitada. ¿Qué me estaba pasando? Yo no era así, eso jamás podría suceder, yo amaba con todo mi ser a Melissa, ella era mi imprimación… mi todo, no había manera ni modo de renegar a la imprimación… ¿o sí? Me di una larga ducha fría y me cambie… necesitaba ver a Melissa…
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